La temporada de huracanes del Atlántico va oficialmente del 1 de junio al 30 de noviembre, con actividad estadísticamente máxima entre agosto y octubre. Eso no significa que Cancún esté en peligro constante durante esos meses — los impactos directos son relativamente poco frecuentes — pero vale la pena planear deliberadamente en torno a esto en vez de ignorarlo.
Antes de reservar
Busca específicamente políticas de cancelación y reprogramación ligadas a tormentas con nombre, no solo políticas generales de fechas flexibles. Muchos hoteles y aerolíneas tienen políticas específicas de huracán/tormenta que solo se activan una vez que una tormenta está oficialmente dirigiéndose hacia la región — lee la condición real que la activa, no solo el resumen de marketing.
Seguro de viaje
Una póliza con "cancelación por cualquier motivo" o cobertura específica de tormentas vale la pena cotizarla para viajes reservados en plena temporada alta (agosto–octubre). El seguro de viaje estándar a menudo solo paga una vez que se emite una alerta de huracán para tu destino específico, lo cual puede ser demasiado tarde para que importe en una decisión de reprogramación.
Si una tormenta se acerca durante tu viaje
Los resorts de esta región tienen experiencia con protocolos de tormenta y comunicarán directamente planes de evacuación o resguardo — sigue las indicaciones del hotel y las oficiales por encima de consejos generales de internet en el momento. Ten tu pasaporte, algo de efectivo, y medicamentos esenciales juntos y fáciles de tomar, por si acaso.
El lado positivo
Las tarifas bajan considerablemente en los meses más lluviosos, y muchos viajes de verano y otoño transcurren sin nada peor que un aguacero por la tarde. Es un intercambio real, no una razón para evitar la temporada por completo.